La juventud: otro reto para la Venezuela en crisis


Cada 12 de febrero se conmemora en Venezuela el día de la Juventud. La celebración es buen motivo para analizar la situación que viven los jóvenes en el marco de la crisis económica, social y política que enfrenta el país. 

Temas como las opciones de acceso a la educación, el desempleo, las posibilidades de avance social y de hacer vida independiente de los padres en la transición a la adultez, son parte del amplio baremo de problemas que afectan gravemente a la juventud venezolana de hoy, aunados a la preocupación por la escasez, la inflación y la inseguridad, los que en suma han hecho crecer en los jóvenes el deseo de irse del país.

El aumento de este deseo contrasta con las investigaciones del año 2013, las cuales indicaban que la mayoría de la juventud venezolana -sobre todo los que pertenecen a clases sociales con menos recursos- no pensaban en emigrar, siendo esto un indicador de que los problemas que afectan a los jóvenes en vez de mermar se han agudizado.


Glenda González

El Día de la Juventud fue decretado en 1947, en memoria de la  batalla que se libró en el año 1814 contra el ejército realista que intentaba tomar La Victoria (estado Aragua). Ese día, la lucha fue protagonizada por jóvenes estudiantes y seminaristas venezolanos que tomaron armas proporcionadas por el General José Félix Rivas para impedir que sus adversarios pudieran asentarse en la plaza de la ciudad. El gran esfuerzo de los jóvenes efectuado durante todo el día, hasta llegar los refuerzos de las tropas criollas, permitieron que se destacara la participación de la juventud en las luchas independentistas.

A más de 200 años de la batalla, el papel de los jóvenes en la vida republicana sigue siendo asunto de interés, tomándose  lo referente a la atención de este sector social como parte vital de toda política de Estado, a sabiendas de que en este grupo se hallan los hombres y mujeres que dirigirán y conformarán el país en el futuro.

Respecto a la definición de  juventud, no existe unanimidad. En la Encuesta Nacional de Juventud (ENJUVE 2013), realizada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB)  se asume que esta etapa de la vida se caracteriza por la transición a la adultez.

En cuanto  a su definición operativa se señala que tampoco hay total consenso en cuanto al rango de edades que enmarca.  En Venezuela la Ley del Poder Popular para la Juventud de 2009 incluye a todas las personas entre 15 y menos de 30 años. Igualmente en el ámbito internacional las agencias del Sistema de Naciones Unidas y algunos organismos multilaterales tienden a coincidir en la adopción de ese tramo etario.

Los datos del último censo indican que Venezuela cuenta con casi 8 millones de hombres y mujeres entre 15 a 29 años. Los estudios destacan  que este contingente de jóvenes irá en aumento hasta el año 2035 y a partir de ese momento comenzará su descenso.

Venezuela en la etapa del bono demográfico

En el Seminario “La Nueva Agenda de la Juventud Social demócrata en Venezuela: Retos y Desafíos”, realizado en el 2011, se expuso que Venezuela desde el año 2000 vive lo que se conoce como la coyuntura del Bono Demográfico, producto de la transición demográfica de los países, que se caracteriza por un descenso de la mortalidad y de la fecundidad de la población que trae como consecuencia un cambio en la estructura por edad, donde el porcentaje de personas en edad de trabajar es mayor que el de personas dependientes (menores de 15 años y mayores de 65).

Venezuela se encuentra en este momento disfrutando esta coyuntura demográfica, que de no acompañarse con políticas públicas en materia de educación, salud y empleo será no sólo una oportunidad perdida, sino una hipoteca del país a futuro, según señala Genni Zúñiga en la citada ponencia, agregando que esta es la oportunidad de invertir en educación formal para ampliar la cobertura y sobre todo mejorar su calidad; y es momento también de diseñar planes de capacitación técnica y de oficios para el trabajo.

Anitza Freitez, investigadora UCAB (Foto: Internet /El ucabista en línea)

Para la demógrafa del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, Anitza Freitez, esta etapa de transición demográfica se ha desaprovechado: Vamos acumulando años de atraso en un contexto internacional de ritmos rápidos en materia de innovación tecnológica, productividad y competitividad. Claro que ese recurso humano se puede recuperar, pero ninguna persona tiene 20 años dos veces en la vida. Haciendo bien la tarea podemos recuperarlo para que pueda tener mejor vida más allá de los 30 años, pero no podemos reparar el hecho de haberle privado de las oportunidades que debió tener a los 20 años.

La encuesta realizada por la UCAB en el 2013 admite que en el último tiempo se han registrado en Venezuela cambios institucionales y normativos, entre los que destaca la creación del Instituto Nacional del Poder Popular para la Juventud (2002), la promulgación de la Ley del Poder Popular para la Juventud (aprobada en el 2002 y reformada en el 2009) y la creación del Ministerio del Poder Popular para la Juventud (2011).

A pesar de esos esfuerzos,  se considera que la gestión pública en materia de juventud se ha caracterizado por la falta de articulación, fragmentación y trabajo descoordinado.

En la introducción a la encuesta se dice que la Misión Jóvenes de la Patria puede reconocerse como una iniciativa de programación de la acción pública con un carácter más integrador, sin embargo dista de llenar la ausencia de un Plan Nacional de Acción para la Juventud donde, identificadas las problemáticas que vulneran el ejercicio de derechos fundamentales de la población juvenil, se establezcan claramente las prioridades en la acción, las metas que se quieren alcanzar y en cuánto tiempo, los indicadores que se utilizarán para hacer seguimiento de la ejecución y del impacto sobre la población joven. 

 En opinión de Freitez aprovechar este período de bono demográfico, que durará hasta el 2035 y del que ya se consumieron más de 15 años,  requiere de cinco condiciones:

  1. Promover un crecimiento económico sostenido

  2. Aumentar el gasto público en el sistema educativo

  3. Implementar políticas educativas y de empleo integrales

  4. Flexibilizar los mecanismos del mercado para aprovechar el potencial laboral

  5. Desarrollar programas sociales que atiendan los problemas surgidos en el curso de la transición demográfica, como la maternidad o paternidad temprana y la violencia

Algunos indicadores de la situación de la juventud en el país

La Encuesta Nacional de Juventud 2013 (ENJUVE 2013-UCAB) se realizó entre agosto y octubre de ese año, aplicándose a una muestra de 4.500 hogares del área metropolitana de Caracas y ciudades del interior del país.  Estuvo inspirada en la experiencia venezolana de 1993 junto a las prácticas exhibidas por algunos países latinoamericanos, que vienen efectuando sistemáticamente este tipo de encuestas desde el sector público, recabando información para disponer de un análisis actualizado de la situación de la población juvenil.

De acuerdo a los resultados de este estudio, difundido en el 2014, a continuación se muestran cuadros con algunos de los indicadores obtenidos acerca de la situación de la población juvenil venezolana en materia de educación, inserción laboral, proceso de emancipación del hogar y perspectivas de vida (hacer clic en cada item para ver detalles):

EDUCACIÓN Y OPORTUNIDADES DE ESTUDIO

SOLO 42% ESTUDIA

En el último tiempo Venezuela registró una nueva, pero corta, expansión en el acceso a la educación, hecho que reveló cierta tendencia al alza en los niveles de cobertura, especialmente en la enseñanza media y universitaria. No obstante todavía se mantienen situaciones inaceptables de inequidad en el ejercicio de este derecho fundamental. Solamente el 42% de la población juvenil asiste regularmente a un centro de enseñanza. 

La cobertura educativa llega a 66% en el grupo de adolescentes, sin embargo resulta insuficiente porque la misma significa que permanecen desescolarizados aproximadamente 900 mil, la mayoría de ellos sin haber completado la educación media cuyo cumplimiento es obligatorio

MAYOR EXCLUSIÓN EN EL INTERIOR DEL PAÍS

En Caracas y en las ciudades de mayor población se concentran las oportunidades educativas. Apenas la mitad de los adolescentes que viven en ciudades pequeñas y zonas rurales (53%) tienen acceso a la educación mientras que en Caracas ese riesgo de exclusión educativa es inferior (77%).  La mitad de los adolescentes del quintil más pobre permanece fuera del sistema educativo. 
En el quintil más rico ese riesgo de exclusión se limita a 15%. Los riesgos de caer en situación de pobreza se reducen si el capital educativo supera la conclusión del bachillerato, sin embargo hay 1,3 millones de jóvenes de 20 a 29 años que no registran ese logro. 

TRAYECTORIA EDUCATIVA: LOS ESTUDIOS SE INTERRUMPEN EN LA ADOLESCENCIA

Para la mitad de los jóvenes de 15 a 29 años la trayectoria educativa es interrumpida a los 17 años, cuando todavía estarían en edad reglamentaria de cursar la educación media. 

Entre los jóvenes más desfavorecidos socialmente la mitad ha salido del sistema educativo a los 16 años. Si pertenecen al estrato más aventajado prolongan su permanencia en el sistema educativo hasta los 22 años, cuando ya terminan una carrera universitaria. Los adolescentes que no asisten aluden como razón principal factores económicos (tienen que trabajar) y las muchachas atribuyen a factores domésticos (maternidad y cuidado de los hijos). 

Una fracción importante de las y los adolescentes desescolarizados reportan que terminaron sus estudios cuando muchos de ellos ni siquiera completan el bachillerato. Hay 2,3 millones de jóvenes de 15 a 29 años que no estudian pero declaran tener planes de reinserción escolar en los próximos 2 años, de ese grupo hay 560 mil adolescentes. 

OPORTUNIDADES DE EMPLEO

INSERCIÓN LABORAL Y ACTIVIDAD EDUCATIVA: LA MAYORÍA TRABAJA Y NO ESTUDIA

Casi la mitad de los jóvenes (46%) trabaja, y una parte de ellos comparte esa actividad con los estudios. El 6% de los jóvenes ocupados trabajan porque les gusta, en contraste, 55% lo hace porque debe mantener a la familia propia o la familia de origen. 23% de los jóvenes, casi 1,7 millones, están desvinculados del estudio y del trabajo. De ese grupo, que no estudia ni trabaja, 7 de cada 10 son mujeres y hay medio millón de adolescentes de ambos sexos. 

80% de los adolescentes que no estudian ni trabajan expresan su intención de retomar los estudios en los próximos 2 años. 54% de jóvenes (25-29 años) que no estudian ni trabajan, ni están buscando empleo ni tratan de iniciar un negocio propio. 

INSERCIÓN LABORAL Y NIVEL EDUCATIVO: 36% DOBLEMENTE EXCLUIDOS EN LOS ESTRATOS POBRES

En el estrato más pobre el riesgo de estar doblemente excluido (trabajo y estudio)  afecta al 36% de los jóvenes y en el más favorecido al 11%. 

52 de cada 100 están trabajando o buscando empleo. Hay cerca de 650 mil jóvenes que solo completaron la primaria o menos, de los cuales casi 7 de 10 son económicamente activos. Se trata de un sector de intensa participación laboral y muy baja preparación.

INSERCIÓN LABORAL Y GÉNERO: LA MAYORÍA DE LAS MUJERES INACTIVAS SE DEDICAN A LABORES DOMÉSTICAS

La oferta de mano de obra es mayor entre los hombres, 65%, que entre las mujeres, 38%.  Las jóvenes participan más en la actividad económica si completaron pocos años de instrucción, porque pertenecen a hogares pobres que requieren de los aportes de su trabajo precario; y si alcanzaron mayor escolaridad, dado que se reducen los costos de oportunidad. 

Entre los jóvenes inactivos, 30% se dedican a tareas domésticas, en su mayoría mujeres y más de la mitad pertenecen a los dos quintiles más pobres. El 58% está estudiando y casi la mitad proviene de los dos quintiles más aventajados. 

Hay un 11% en otra situación compuesto de preferencia por jóvenes menos favorecidos. De los 5,2 millones de jóvenes con alguna experiencia de trabajo 1 de cada 4 se inició antes de los 15 años, principalmente hombres. La mitad habría comenzado la vida laboral antes de 18 años 

EMANCIPACIÓN DEL HOGAR

LA MAYORÍA DE LOS JÓVENES VIVE CON SUS PADRES

El proceso de emancipación del hogar de origen en combinación con las transiciones en otros eventos, marca la inserción al ciclo de la adultez. De cada 3 jóvenes 2 se mantienen formando parte de su núcleo familiar de origen, es decir, no han logrado emanciparse. 

Ese cambio en la vida de los jóvenes ocurre primero entre las mujeres, de allí que 3 de cada 10 (entre 20 a 24 años), y 5 de cada 10 (entre 25 a 29 años)  reportan que viven "en su casa". 

El tránsito a un hogar independiente es más frecuente cuando los jóvenes y las jóvenes solamente se dedican a trabajar, en ese caso 2 de cada 5 ha conformado su propio hogar. Si únicamente se dedican a estudiar es bastante común que posterguen la salida del hogar de los padres y en ello no hay diferencias de género. 

"FORMACIÓN DEL HOGAR PROPIO: LOS HOMBRES POSTERGAN MÁS SU INDEPENDENCIA DEL HOGAR DE ORIGEN

Los jóvenes que dejan su hogar de origen lo hacen en primer lugar para formar su propio hogar y en segundo lugar para independizarse. 

En el caso de las jóvenes es aun más frecuente que identifiquen que el tránsito a una vida independiente se deba a la formación de su propia familia. Los hombres y mujeres jóvenes que ya dejaron el hogar de sus padres, en promedio, lo hicieron a los 19 y 18,2 años, respectivamente.

Los jóvenes están postergando la emancipación, más los hombres que las mujeres, pero quienes forman su hogar propio, cerca de 1,8 millones, tienden a hacerlo en edades adolescentes.

PLANES DE EMANCIPACIÓN: LAS TENSIONES ECONÓMICAS AFECTAN LA CONVIVENCIA

Respecto a ese grupo mayoritario de jóvenes (65%) que se mantienen viviendo en el hogar de origen, 2 de cada 3, declaran que todavía no tienen planes o aspiraciones de emanciparse. 

Desde la perspectiva de la población joven los principales problemas que estarían afectando la convivencia en la familia de origen tienen que ver, en primer lugar, con las tensiones económicas, como es reconocido por 1 de 3. En segundo lugar, la falta de comunicación y de tiempo para compartir son mencionados por 1 de cada 4. 

Algo más de 1 de cada 10 jóvenes reportaron que viven tensiones por las malas relaciones con sus padres y hermanos.

 PERSPECTIVAS DE VIDA

 88% EMIGRARÍA A OTRO PAÍS"

La ENJUVE 2013-UCAB ha reportado que la mayoría de los jóvenes, 73%, no se plantea irse a vivir a otro país, pero hay un 27%,casi 2 millones, que lo ha pensado alguna vez. 

Factores de tipo económico se aluden en primer lugar como razón que impulsaría a los jóvenes a emigrar. En segundo lugar se menciona el interés en realizar estudios en el exterior.  

No obstante, estos resultados -que  responden a datos del año 2013- son otros para el 2017 cuando los estudios indican que  las expectativas juveniles han cambiado y las razones para irse del país son ahora mayores. 

Según se publica en el periódico El Nacional, un estudio del Departamento de Migraciones de la Universidad Simón Bolívar en 2016 señala que 88% de los jóvenes tiene intenciones de emigrar. 

“Me quiero ir” o “si puedo irme me voy” fueron las respuestas comunes de estos muchachos egresados de cuatro grandes áreas de estudios (Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales, Ingeniería Eléctrica y Ciencias Básicas) de las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello, Monteávila y Simón Bolívar, de Caracas.

El objetivo del joven es tratar de ejercer su profesión o hacer un posgrado a través de becas. Canadá tiene más de 15.000 becarios venezolanos y no regresarán, dijo el profesor Iván de la Vega, quien dirigió la investigación del Laboratorio Internacional de Migraciones. 

“La intención de migrar significa que algo muy grave está pasando en una sociedad”. 


EMIGRACIÓN Y CLASE SOCIAL: EL DESEO DE EMIGRAR AUMENTA CON EL NIVEL SOCIOECONÓMICO

 La intención de emigrar es más frecuente cuanto más se asciende en la escala social, aunque en el quintil más pobre hay un 15% de jóvenes que alguna vez se ha planteado la idea de emigrar a otro país. 

Casi la mitad de quienes tienen intención de emigrar no identifican alguna persona relacionada en el país donde les gustaría vivir, el 25% posee parientes directos  y el 8% otros parientes.

Sin embago, el patrón migratorio se ha ido modificando  en estos últimos tres años. 

“Del patrón migratorio de 2010 que era calificado, ahora emigra todo tipo de venezolanos, y prefieren irse de cualquier modo antes que padecer la inseguridad y la escasez. Se están yendo incluso a Guyana o a Trinidad y Tobago, algo nunca visto”, según expuso Iván de la Vega.

PROBLEMAS QUE MÁS PREOCUPAN: ESCASEZ, INFLACIÓN E INSEGURIDAD

Desde el 2010 se han dado señales de contracción económica, que se han expresado en alta inflación y por tanto en una merma en la capacidad adquisitiva de la población. Esa problemática figura en la tercera posición según las menciones efectuadas por los jóvenes, siendo superada por la escasez de alimentos, considerada en primer lugar. 

Ha sido tal la significación de la falta de productos básicos en los puntos de distribución a los consumidores y sus efectos sobre la vida cotidiana, que el segmento juvenil la ha priorizado por encima de la inseguridad ciudadana. 


Políticas integrales para atender los problemas: deserción educativa y sub-empleo

Muchos de los datos obtenidos por la UCAB fueron corroborados por  la Encuesta sobre Condiciones de Vida Venezuela 2014 (Encovi), realizada por la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB) junto a la UCAB. Los resultados revelan que entre la población de 12 a 17 años, hay 350.000 jóvenes –varones principalmente– que no asisten a la escuela.

Julio Fermín, coordinador general del EFIP, declara en una información publicada en un medio digital venezolano que hay 700.000 jóvenes en Venezuela que no estudian ni trabajan.  

Es un grupo que se encuentra en la calle, lo que los hace vulnerables a caer en la delincuencia –en Venezuela el homicidio es la primera causa de muerte en varones de entre 10 y 19 años de edad, según la Unicef– o en el “bachaqueo”. “No forman parte ni siquiera de la economía informal, aunque eventualmente pueden incursionar en un trabajo temporal”.

La Encovi también señala que 56,2% de quienes interrumpen su trayectoria educativa tienen entre 15 y 19 años de edad. La investigación expone que los jóvenes, al ser consultados sobre las razones para dejar de estudiar, alegan principalmente la “falta de interés”.

Las últimas cifras de desocupación suministradas por el INE  y que se corresponden a enero 2015 indican que el desempleo juvenil es de 15%. A ello se suma que medio millón de jóvenes entre 15 y 29 años de edad apenas completaron la educación primaria.

Esa población está ocupada en empleos de alta precariedad y difícilmente puede devengar salarios que permitan la satisfacción de sus necesidades básicas”. Estos empleos pueden ser en tiendas o en el área de servicios, en los que difícilmente tienen posibilidad de acceder a contratos de largo plazo, estar inscritos en el Seguro Social, afiliados a un sindicato o tener beneficios como caja de ahorro, expresa la demógrafa  Freitez.

Fermín añade en sus declaraciones que históricamente la sociedad venezolana no ha sabido qué hacer con sus jóvenes. Recuerda que la primera vez que se planteó un instituto gubernamental para atender a este sector de la población, el presidente era Luis Herrera Campins (años 80 del siglo XX) y sus políticas se enfocaban en organizar excursiones.

Luego las políticas se desarrollaron a través del Ministerio de la Familia: en 1993 se hizo la primera Encuesta Nacional de Juventudes y más recientemente a través del Ministerio de la Juventud –ya desaparecido, fusionado con el Ministerio del Deporte– y la Misión Jóvenes de la Patria.

Agrega que, por ejemplo,  el Instituto Nacional de la Juventud, adscrito al Ministerio del Deporte, orientó sus funciones en 2014 al desarrollo de actividades de formación política, al lanzamiento del Sistema Nacional de Festivales, el rescate de juegos tradicionales; inauguró un estudio de grabación y un plan de turismo estudiantil y campismo, y atendió proyectos socioproductivos. También repartió tarjetas de crédito.

Para Fermín estos planes no atienden a la juventud de forma integral y desestiman los problemas principales. Por su parte,  Freitez reitera que es necesaria una política de juventud de carácter integral, vinculada con planes de empleo de mediano y largo alcance; una política educativa que considere una reforma curricular, formación técnica y mida la calidad de los aprendizajes, y también una política en ciencia y tecnología.


 

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